
Una versión exagerada de un proyecto que Mónica Munguía y un servidor estamos realizando. Ya nos falta poco.

Una versión exagerada de un proyecto que Mónica Munguía y un servidor estamos realizando. Ya nos falta poco.

No hay mucho que decir. Una simple práctica con pincel y punta de acero, tomando la celebre frase del también celebre personaje.

Desde el boceto hasta el entintado de una B ilustrada muy natural. En todo el proceso solo se usaron herramientas digitales.

Es la primera vez que me encuentro con estos en persona. Tipos de madera que un impresor, en su puesto dominguero del Mercado de «chácharas» de La Lagunilla, ya consciente y adaptado a los métodos de impresión digitales, las decidió vender como objetos artísticos o históricos por tenerlas en desuso. Un modo de escritura mecánica que tiene orígenes en oriente, y que el norteamericano Darius Wells industrializaría en 1828 con diseños europeos, pues fue en países del viejo continente donde tuvieron una demanda mayor para los primeros impresos propagandísticos. En su libro La historia Secreta de las letras, Simon Loxley dice sobre ellas: «Se trata de los tipos de letras, empleados por lo general en un derroche tipográfico, que tipifican las octavillas publicitarias victorianas, la notificación de subastas y los carteles teatrales» [pag.70]. No pude evitar comprarme un par, una grotesca de caja alta y su ahora hermana menor, una moderna de caja baja.

Impriman un texto cualquiera (en este caso, tipeado con Cooper Hewitt de Chester Jenkins). Dóblenlo, defórmenlo, altérenlo y luego digitalízenlo (con cámara fotográfica o escáner), y ajusten los niveles de la imagen hasta lograr el efecto deseado. Un truco que aprendí en Guatemala, gracias a Luis Dubón.

Una muestra de Bataclan Heavy, (ahora Fondue) seleccionada en la Séptima Bienal de Tipografía Latinoamericana, Tipos Latinos 2016. Diseñada en conjunto con el equipo de LatinoType®. A la venta en su sitio.

Un muestrario con algunos signos de reciente producción, que esperan convertirse en una familia tipográfica.

Del dicho (y la tipografía) al lettering. Es posible tomar como base cualquier fuente tipográfica para generar un rotulo con mayor expresividad. Basta con soltar la mano y la imaginación. En esta entrada se describe un ejemplo de ello, usando como punto de partida el dicho «Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?» tipeado con la fuente TheSans Black del diseñador Luc{as} de Groot.

Primer ejercicio de letra modelada con motores 3D. Habrá que mejorar.

Un pequeño consejo para algunos colegas de la industria creativa hispana, que a veces se piensan anglosajones. Las letras están trazadas con pinceles de distintos tipos de punta.